23 de febrero de 2012

Mensaje de Kryon...Carta a un trabajador de la luz

Amados, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Hola mis queridos… hoy he llegado a éste tierno y dulce lugar que ha esperado nuestro encuentro…; que ha estado aguardando que ésta conexión humana-angelical pudiera llevarse a cabo en éste mismo momento. Por ello déjame decirte que éste encuentro no es por casualidad y ni tu como ser humano estás acá, en éste planeta tierra, por obra de la casualidad.

Hoy he venido a aquí para decirte eso y para hablar en profundidad sobre cómo funciona todo esto y cuál es la misión de que ustedes, ángeles encarnados en un cuerpo humano, estén aquí en éste mismo momento que transcurre ahora, en éste planeta de libre albedrío…

Algunos ahora se han convertido, gracias al paso de muchas experiencias en sus vidas, en seres de luz radiantes. También hay quienes siguen dormidos e ignorando esa luz en éste camino y diseño divino de la vida humana.

Todos los seres humanos son amados y valorados por igual porque Dios no posee sentimientos humanos, no juzga y condena las cosas. Nosotros, los ángeles, no vivimos una dualidad como sí la viven ustedes en su biología, que gracias a su “intención” poco a poco van debilitándola y en la cual van dejando emerger ésta luz consciente y activa que les hablé hace unos momentos. ¿Y por qué sucede que en la tierra existen quienes activan su luz y quienes deciden no activarla?…

Mis queridos, déjenme decirles que hay quienes se encuentran ahora muy sumergidos y abastecidos de las conciencias terrenales humanas solamente. Hay quienes están ampliamente conectados con esa realidad, es como si estuvieran anclados solamente en la realidad terrestre, pasaran por medio de sus formas y allí terminara toda la historia.

Muchos no se han detenido a pensar si quiera qué están haciendo aquí como seres humanos, cuál es el sentido de su vida y qué será el futuro de mañana para sus hijos, los hijos de sus hijos… Muchos humanos solo están muy ocupados por las necesidades que requieren poder saciar en el hoy no pudiendo ver más nada, limitándose a las necesidades básicas, lo mínimo indispensable y cerrando la puerta a las ventanas de posibilidades de abundancia.

El trabajo del día a día y el movimiento en medio de las estructuras humanas, han llevado a algunos seres humanos a ingresar a una realidad y conciencia que les impide poder visualizar o asomarse a otra nueva realidad, por miedo y desconfianza de lo que puede pasar… “Lo conocido, lo acostumbrado a transitar y reconocer es más seguro y confiable que lo nuevo, que es: lo desconocido y lo no transitado nunca en la experiencia humana-colectiva”. Lo cierto es que al permanecer encarcelados en esas emociones donde se supone permanecen en “confianza”, conduce a la conciencia humana a estancarse y retroalimentarse sólo de las mismas cosas que siempre estuvieron, están y seguirán estando si no se cambia de realidad.

Aquí sucede algo interesante y es que cada ser humano seguirá atrayendo para sí mismo esa misma realidad, hasta que decida retirarse. Cada ser humano se reúne y se atrae con sus semejantes, y cuando estos semejantes vibran también en la misma armonía o inarmonía se atraen y se unen entre sí. Ahora bien, ¿por qué sucede esto?…

Porque ustedes como seres humanos están inmersos dentro de un sistema que es perfecto. Cada ser humano es el “espejo” (inconsciente) de otro ser humano. Para explicar cómo funciona éste espejo les narraré un diálogo que haría un humano en su plano inconsciente…, diría lo siguiente: “como yo no quiero verme a mí mismo y no quiero observar en mi interior para abrirme a otra realidad, la vida me pone un espejo para que pueda ver esa realidad que no quiero ver…, lo pone al frente mío, en mis ojos, en mi cara, para ofuscarme y molestarme mucho de ver algo en el otro (como en un espejo) pero que en realidad es algo que no quiero ver en mí mismo y tampoco quiero afrontar. Por lo tanto, termino por generar un gran desagrado y frustración con aquella cosa. El sistema es tan perfecto que atraigo a mi vida a ese semejante para que me sea de espejo, para que pueda aprender a verme, a aceptar y a comunicarme con algo que detesto en la otra persona, pero que en realidad es algo que me molesta de mí mismo y que tendría que poder cambiar para evolucionar y salir de la energía que me estanca y no me permite avanzar”.

¿Por qué el destino, la vida, las circunstancias une a ciertas personas que resuenan de la misma manera?… Porque posiblemente haya algo que aprender en esa experiencia y esa persona le sirva de espejo de su propio ser y le de la oportunidad de ver algo que estaba guardado, escondido, tapado: negado en alguna parte de su ser para no hacerse cargo y querer cambiar. ¿Y no sería más fácil cambiar y listo?. Claro que sí, pero llegar a ese punto requiere de una conciencia activa y viva del ser humano. Requiere dejar algo atrás y abrir el corazón humilde para “aceptar”. ¿Aceptar qué?… Que eres un ser humano en período de evolución y de extinción de viejas estructuras y analogías humanas que poco a poco se van limpiando y debilitando gracias al trabajo del servidor de la luz.

Existe un mecanismo en ustedes que se reduce a “escapar” y “tener miedo a afrontar” lo que deben cambiar para estar preparados y recibir algo mejor para sus vidas. Escapar a los problemas no es la solución, ni tampoco encontrar culpables a los problemas es la solución…

A continuación les contaré una historia y verán lo que siente una persona que aún vive inmersa en un mundo de oscuridad hasta que poco a poco va abriendo sus ojos y despertando al mundo consciente de otras dimensiones y nuevas cosas por experimentar.

Carta a un trabajador de la luz

Había una vez un ser humano que vivía en la completa agonía de su vida y experiencia en la oscuridad. Éste ser humano había pasado toda su vida inundado y estructurado con las analogías humanas y se había cansado de vivir así.

Un buen día éste hombre decide tomar acción y escribir una carta a un trabajador de la luz para expresarle sus más profundas intrigas acerca de la existencia humana y para expresarle todos sus sentimientos de bronca, dolor y rencor que había adquirido a lo largo de sus años.

Toma su lápiz y su papel y le escribe la siguiente carta…

Querido trabajador de la luz:

Te veo a tí…, caminar por la calle, por la vida… con una felicidad sellada en tu espíritu, con una paz que se irradia desde tu corazón… y me pregunto: “¿cómo haces?…”

Te escribo porque tengo problemas, en realidad estoy lleno de problemas, y me he dado cuenta que escapar de ellos ahora no es la mejor solución… Tampoco la solución es encontrar culpables… De culpables está lleno el mundo; de víctimas, de fracasos, de victimarios que han hecho un grave uso de las víctimas, y de las víctimas que han causado una mala reacción en los victimarios… El mundo está lleno de personas que nos han causado daño. Pero ¿de qué me sirve quedar atrapado en la culpa, de qué me sirve evitar la confrontación con el problema y ensuciar cada vez mi carga emocional, mental, física y espiritual?; ¿de qué me sirve seguir cargando mi mochila con más sentimientos de abandono, fracasos y resignación?. Y podrás preguntarme: “¿resignación de qué?”…

De que la vida es así y hay que aguantarla como es, de que las familias se disgregan, de que los matrimonios se separan, de que la infidelidad es moneda corriente, de que la falta de amor y contención es parte de nuestros días, de que los niños sufren la separación de sus padres y la destrucción de la “familia”… Resignación de que quizá es mejor vivir separados porque de esa manera sufriremos menos, resignación de que la excusa es que de esa manera habrá menos violencia, menos sufrimiento y angustias…

A veces me pregunto: ¿acaso no es mejor ir a la raíz del problema como seres humanos, hacernos cargo y buscar la solución…?. A veces me pregunto si la solución existe… A veces me pregunto si estamos destinados a vivir así, o si realmente podemos cambiar las cosas, buscar la solución… A veces me pregunto por qué no nos preguntamos: “¿por qué hacemos lo que hacemos?, ¿por qué nos pasa lo que nos pasa?…” y recién ahí sacar conclusiones positivas para nuestras vidas y nuestro ser…

Te he escrito ésta carta, como ser humano, como espíritu y como alma cansada de una humanidad desvalida, cansado de buscar rótulos a los problemas, cansado de vivir en medio de la violencia… y mi pregunta es: ¿cómo haces tú para evitarla?…

Estoy cansado de vivir en una sociedad de mentiras, cuando en realidad lo que las personas como yo y como miles de otras buscan y reclaman es la “falta de amor y comprensión”; ¿tan difícil es entender eso?.

Un amor que no fue bueno… un amor que fue escaso… un amor que fue incomunicado… ¿acaso el amor tiene esos atributos, acaso el amor tiene altibajos, matices y tensión?, ¿acaso el amor no era puro, sólo luz y verdadero?, ¿cómo puede entonces tener el amor escasez, incomunicación y no ser bueno?…

Estoy cansado de vivir en un mundo de suposiciones frías, donde el amor se disfraza de bronca, de violencia y de rencor… Un amor con facturas ajenas que no son sino de otros y un amor que muchas veces no se da porque no se tiene y porque no se lo ha vivido…; y si no se tiene y no se lo ha vivido ¡qué nos queda para dar!.

Querido trabajador de la luz te he escrito esta carta porque he nacido con una nueva impronta que me ha mostrado que ser fuerte no es soportar más pérdidas e ignorancias del amor, sino que ser fuerte es “enfrentar esa carencia”, “profundizar en ella y decidir seguir adelante para poder cambiar la historia…”

Te he escrito ésta carta porque el día en que yo parta de ésta tierra quiero morir diciendo: “gracias”… A mis padres por lo que me han brindado; porque me han brindado todo lo que me podían dar… ¿cómo podrían brindarme algo que ni siquiera a ellos se les fue dado?, ¿cómo podrían brindarme algo que quizá ellos jamás conocieron?…

Pero ahora que he crecido, ahora que me he dado cuenta de cómo son las cosas he decidido “perdonar”. Perdonar por pretender que las cosas hayan sido diferentes, pretender que los otros sean diferentes siendo que posiblemente “ser diferente” estaba al límite de sus conciencias; ¿cómo pretender que alguien dé algo que nunca tuvo o ejercitó?… En el caso del amor si no se tiene no se comparte, porque no hay más nada por compartir. ¿O sí se tiene, pero hay un temor escondido, poniendo una barrera en el medio para no sufrir?… En el caso de la paz si no se siente no se vive, y sino se vive no hay ningún sentimiento que irradiar…

Soy un ser humano que ha intentado pedir a la gente que le den “eso” que nunca tuvo y con el “pedir” me olvidé de “dar” porque no hay nada más demandante que una persona como yo que está carente porque no ha recibido nada…

Aquellos que tienen apenas un poco de conciencia, aquellos en quienes se ha encendido un poco de luz quizá puedan mostrarnos cuál es el camino de sanación de éstos sentimientos, la sanación de éstas carencias… Carencias que han llevado al mundo a morir de amor, a padecer sin amor y a convivir con el amor escaso, con el amor que si no se tuvo, no se dá.

A aquellas personas que trabajan por la luz les pido, soy un alma enmascarada de odio y de dolor por ver cómo hemos dormido en todos estos años, por ver cómo hemos eludido una realidad y hemos pintado el mundo con matices grises, tristes y llenos de desamor. ¿Acaso las guerras no han opacado amaneceres lindos, brillantes, y los han trasformado en amaneceres tristes y humillantes…? Ver caminar a millones de personas sin rumbo, sin hogar, perdidos en su propia casa: “la tierra”, “¡la casa de todos los seres humanos!”, ¡cómo es posible!, ¡cuánto desamor pintado!, ¡cuánto desamor amargado y trillado de viejas cenizas que se fueron y dejaron profundas huellas en el horizonte de GAIA!.

A todas aquellas almas les escribo, y por ello he decidido escribir esta carta, para que escuchen, para que me miren, para que alguien pueda guiarme en éste camino, en éste sentimiento gris que se plasmado en mi alma…

A ti querido trabajador de la luz te pido a gritos que me enseñes, que me digas cómo puedo activar yo mi luz… esa luz que ha quedado adormecida, que se ha ido apagando y opacando con el pasar de los años… esa luz que está temblando, que está ronca, silenciosa, y que vive en mí…

La verdad es que no se cómo se hace y nadie me lo ha enseñado. Ni mis padres, ni mis abuelos, ni en el colegio, me han enseñado que yo tenía una luz por hacer brillar al mundo y que allí se terminaban todos los problemas, porque al dejar brillar la luz, inmediatamente todos los atardeceres tristes quedarían encendidos por una ráfaga brillante, radiante y nueva…

Servidores de la luz del planeta, personas buenas que han transitado ya un largo camino, en realidad no se qué hacer, no se cómo vivir en calma, en mi corazón algo quiere salir adelante, pero el peso de mis emociones a veces es más grande…, lo que me han dicho, lo que supuestamente tenía que hacer, son cosas que me están atando, no me dejan avanzar…

Me pesa la conciencia porque no se si satisfacerme a mí mismo o satisfacer el deseo de mis padres, el deseo de la sociedad… ¿qué es más conveniente?, ¿qué debo hacer?, “¡estoy perdido!”…

¿Cómo cambiar mi realidad y hacer que las generaciones que siguen cambien?, ¿cómo avivar esa llama que tú dices que vive en mí?, ¿cómo mantenerla encendida?… Me cuesta creer, me cuesta sentir, porque en realidad nunca lo he vivido, nunca he sentido nada, he vivido anestesiado, sumergido en el drama de la vida y no he tenido tiempo para sentarme a “pensar”, es por eso que “es ahora el momento”, el tiempo, el espacio que me he dado para escribirte y preguntarte todas estas cosas. Tengo miedo a vivir en una realidad que desconozco… a veces pienso qué es mejor: si seguir estando aquí donde estoy, en medio de la oscuridad de mis emociones, en el laberinto de mi mente y en el encarcelamiento de mi alma. Me siento apretado en un corset que apenas si me deja respirar, me siento triste y vacío… me siento sin asiento en este mundo.

¿A qué he venido?, ¿por qué estoy aquí?, ¿acaso he hecho cosas malas en otras vidas para merecer ahora sufrir, estar mal e inundado en una oscuridad que no me deja salir adelante y ver la luz?…

Querido trabajador de la luz en realidad te he escrito esta carta porque ¡tú luces tan contento!, porque pareces comprender la trama de la vida, porque pareces adaptarte a ella, porque pareces amoldarte a los desafíos y comprender que todo está para algo… porque evidentemente has logrado equilibrar el pulso de tus emociones, porque cada vez que alguien te insulta o te dice cosas malas tu no respondes con el desamor con el cual respondería el resto del mundo, tu respondes con amor, con compasión, tu pones tu otra mejilla…

Si eso era lo que hacía Jesús, el gran maestro, hace no más de 2011 años, ¿por qué ahora en la tierra hay gente que puede mirar al prójimo con amor como lo hacía él en aquellos años?. En algún punto de mi ser es eso lo que motiva a mi alma a escribirte éste mensaje. ¡OH! mi alma se está expresando, está siendo sincera con su sentimiento… ¿acaso existe el alma?, ¿acaso el alma es la porción de Dios que habita en nosotros cuando estamos en la tierra y allí vive en calma para ser activada y encendida cuando estemos preparados?…

Querido trabajador de la luz, ¡bendito eres tú si puedes ayudarme! porque finalmente he podido sacar a la luz todas aquellas cosas que me han estado causando dolor y que no había podido expresar en palabras y que ni siquiera me había permitido sentir en todos estos años, y mucho menos aceptar que esto me ocurría a mi…

¡OH! querido trabajador de la luz estoy cambiando una química interior ahora, algo ha comenzado a activarse en mi, ahora puedo sentirlo… ¿acaso así te sentiste tú el día en que descubriste un nuevo mundo y realidad?… ahora me doy cuenta que he estado relegado, sumergido en el mundo de las oscuridades evitando tomar contacto con Dios, con lo desconocido para mí hasta hace algunos momentos, con aquellas cosas que en mi vida me generaban una gran desconfianza y temor, una de ellas: permitirme sentir.

Ahora siento cómo todo lo que te he escrito y te he mencionado me ha hecho liberarme, liberar mi ser, mi espíritu y activar mi alma.

Había estado ocultando mis emociones, alejado del sentir, por miedo, y ocultando que yo soy un ser humano como cualquier otro que sufre la falta de amor, la falta de atención y las diversas carencias con las cuales había permanecido inmerso en todos estos años… Me doy cuenta que al estar yo pretendiendo que alguien supliera mis carencias me había yo olvidado de brindar amor a mis amigos, a mis conocidos, a mis padres, a mis hermanos… ¿acaso es así la vida querido trabajador de la luz?…

¿Así es como uno aprende a activar su propia luz?… Esa luz que siempre vi activa en tí y esa luz que me impulsó a escribirte esta carta…

Entonces si yo cambio mi actitud demandante cambiaré a las siguientes generaciones que vienen después de mí y serán esas generaciones las que sigan evolucionando hacia las siguientes y ¿es así como se cambia a la vieja y amargada humanidad?…

“¡Ahora lo comprendo todo!” y ni siquiera he terminado de escribir mi carta. El solo hecho de escribirte a ti y querer tomar contacto contigo ya ha activado una luz en mi conciencia y me ha hecho ver las cosas de diferente manera ahora. “¡Ahora comprendo cuando tú dices que estamos ante una nueva era y que la humanidad está cambiando!”. “¡Ahora comprendo tus aires positivos para con el mundo y comprendo el aire negativo de una humanidad a la cual yo mismo pertenecía hace solo algunos segundos cuando comencé a escribirte esta carta!”.

¡OH! querido trabajador de la luz ¡cuánto me ha ayudado el tomar coraje y escribirte!. ¿Has pasado tu también por todo esto?, ¿acaso tu también despertaste un día con una nueva revelación en tu conciencia?. Seguramente fue un despertar tan grande cómo el que yo siento ahora en este preciso instante.

Te doy las gracias por ser quien eres, te doy las gracias por haber despertado, porque gracias a que tú, con tu ejemplo de vida, y gracias a que tú decidiste abrirte al mundo de la luz, has hecho que llame mi atención en el estado de adormecimiento en el cual habitaba hace unos segundos antes de que empezara a escribir esta carta.

¡OH! querido trabajador de la luz gracias a que me has mostrado que se puede vivir mejor he podido replantearme muchas cosas, he podido liberar mi alma para que “pregunte”, “piense”, “reflexione” y sobre todo y más importante: “sienta”…

Para que sienta y diga lo que nunca antes me había atrevido a decir, lo que nunca antes me había animado, lo que nunca antes se había animado a sentir mi alma: que existe otro mundo, otra realidad y otros escenarios que podemos construir los seres humanos y sobre todo me he dado cuenta que de nada me sirve acumular odio o rencor del pasado, me doy cuenta que mis padres, a quienes yo tanto odiaba y no podía perdonar, no pudieron darme algo que ni ellos mismos habían recibido, me doy cuenta que cambiar la historia de la humanidad es sinónimo de “cambiarnos a nosotros ahora” y no dejar que mañana alguien se haga cargo. Me doy cuenta que es bueno decidir “hoy” comenzar a “dar”, sin miedos, sin prejuicios, sin medidas, sin esperar nada a cambio… sino ¿qué le daré yo a mis hijos?… ¿seguiré pasando de generación en generación lo mismo que recibió mi alma?, lo mismo que recibimos todos hasta ahora y que nos ha alejado de la humanidad cálida, amorosa, con amor y compasión que tanto ansiaba cuando era niño…

¿Sabes una cosa querido trabajador de la luz?… escribiéndote me he dado cuenta que de ahora en adelante me haré cargo de mí mismo, que dejaré de culpar a los otros, dejaré de quejarme de los defectos de la gente, ya que esos sentimientos no eran otra cosa más que el reflejo de lo que yo mismo era, de lo que somos nosotros mismos fundidos en la sociedad quejosa…

Como ex representante (ahora) de la vieja energía y el antiguo humano encarcelado en sus temores, miedos y estructuras, te doy las ¡gracias! porque mostrar tu luz al mundo me ha hecho reflexionar y pensar que ¡sí se puede!…

¡Qué valiente eres, qué valiente tu trabajo!. ¡Qué valiente fuiste cuando saliste de tu propio anclaje de la vieja y amargada energía y te permitiste ser tú mismo el propio diseñador de tu destino!, formando una nueva manera de vivir, perdonando a tus semejantes por abusar de ti quizá… por ser fríos contigo, por ser groseros… quizá nuestros antepasados han sido seres humanos como nosotros “carentes del verdadero amor”. Pero tu no esperaste a recibir el amor de otro para perdonar, tú perdonaste y entendiste que aún sin recibir ese amor, tu podías cambiar la historia.

Y ahora te creo cuando dices que la humanidad va en período de evolución y que nada malo pasará llegando el 2012. Ahora comprendo cuando tu miras al mundo con esa buena energía, porque lo haces a través de los anteojos interdimensionales del amor…

Ahora entiendo cuando tienes tanto positivismo y fe para derramar sobre los corazones adormecidos como lo era el mío hasta hace algunos momentos; porque yo formaba parte de ese espíritu de la sociedad, era parte de ese grupo de personas que se quejaba, que no estaba conforme de la vida que llevaba pero que tampoco hacía nada para cambiar la realidad; era de esas personas que irradiaba su inconformidad con el mundo a cada momento, esa falta de satisfacción con la vida, andando por la calle con mala cara, entrando a un supermercado y maltratando a la gente, yendo en un taxi e irradiando mala energía a quien se me cruzara por el camino… pretendiendo con esa actitud demandante que alguien se hiciera cargo de mis carencias, de mis problemas… cuando en realidad yo soy el responsable de mi propia vida, de mis propios actos y de mi trabajo… Yo soy el que puedo cambiar mi camino si no estoy conforme con el recorrido, yo puedo cambiar y hacer que cambien también las generaciones que me siguen, las generaciones que pasaron, que se fueron y que ya no volverán… Pero éstas últimas las puedo cambiar desde mi conciencia, perdonando y comprendiendo que no dieron más porque no tenían y porque ellos a su vez exigían al mundo aquello que tanto ansiaban, carecían y necesitaban… Ahora me doy cuenta que papá nunca pudo reconocerme como hijo, nunca pudo reconocer mi trabajo, mi existencia… pero no porque él no haya querido hacerlo sino porque no se dio cuenta, porque él, con el fin de buscar su propio reconocimiento, su propia atención que tampoco había tenido y había sufrido de sus padres, se olvidaba de reconocerme a mí, como hijo, como ser humano… Entonces él era como un niño pero enmascarado en la piel de un adulto pidiendo a gritos que alguien lo escuche, le diera cariño, lo viera y no lo castigue… Él buscaba y buscaba su propia aprobación y estaba tan pendiente de ello que se había olvidado de verme, de reconocerme como su hijo y disfrutarme…

Ahora entiendo que si me hubiese dado todo eso, se generaría en él un fuerte abandono a su propia búsqueda y ahora comprendo cuán difícil habría resultado… Ahora lo comprendo y lo perdono y gracias a ésta expansión puedo ver que yo también seguía por el camino de la vida con los mismos patrones heredados y que de esa manera mis hijos iban a carecer de exactamente lo mismo, iban a obtener el mismo registro de padre…

Por ello querido trabajador de la luz me doy cuenta de muchas cosas… ahora comprendo que si limpio mi línea de ADN los futuros habitantes del planeta se verán beneficiados, ahora comprendo que las generaciones que siguen serán diferentes, mejores, y aún mejores, y luego, aún mejores. ¿Es así como se cambia el mundo no es verdad?… ¿es eso lo que te has cansado de decir a la gente?, ¿es eso lo que tu sabes en tu corazón que hará cambiar al mundo en este momento?…

¡Qué fuerte eres trabajador de la luz! porque aún permaneces con tu luz activa, con la luz que otros no pueden ver, con la luz que otros ignoran y no quieren activar… Tú de igual manera la muestras y la irradias… Algún día seremos muchos… (y ahora me sumo al trabajo en la luz porque en mi se ha activado ahora ésta conciencia), seremos tantos los que nos habremos dado cuenta de muchas cosas, seremos tantos los que habremos perdonado y limpiado nuestras cargas en nuestro ADN, que la oscuridad que no quiera ver o activarse, profundizar y sanar, quedará aun más evidenciada…

¡Qué suerte que pude “ver” ahora y sumarme al equipo mundial de luz que ha encendido su conciencia y se ha responsabilizado de sus propios cambios!, ¡qué suerte que ahora estoy aquí escribiéndote y despertando a cosas y sentimientos nuevos que antes ignoraba por completo!. Antes pensaba que “reconocer sentimientos” era solo para los débiles, para los frágiles, para los desalmados y para los perdidos que andaban buscando su espacio en éste mundo, que gracias a ti querido trabajador de la luz se está volviendo cada vez más luminoso, activo y diferente.

Hoy me doy cuenta, mirando atrás, el pasado y las personas, que no es más fuerte el que aprende a convivir con los problemas, sino aquel que los enfrenta, los pone en su cara y tiene el valor de transformarlos. Me doy cuenta que ahí radica la experiencia, aprendizaje, y el despertar del verdadero amor como seres humanos.

Recuerdo enojarme y ofuscarme con mi padre, con ciertas actitudes que él tenía que no eran más que un espejo de lo que me molestaba de mí mismo. Recuerdo que lo quería cambiar…, hacía un lista de todas aquellas cosas que no me gustaban de él… Ahora me doy cuenta que eso no hizo más que reafirmar más la parte oscura y carente de amor tanto en él como en mí… Deseaba que él fuera diferente, pero en realidad todas esas cosas que me molestaban de él eran aquellas cosas que no tenía el valor de cambiar en mí mismo. Ahora mi padre no está, murió hace algunos años, pero si lo tuviera en frente le diría “¡gracias!”…, gracias por ayudarme a ver lo que tenía que cambiar en mí mismo. Hoy querido papá te miraría a los ojos y ya no me ofuscaría tu ignorancia hacia mí, te amaría con tus defectos y aprendería a resaltar tus virtudes, tomaría yo mismo la iniciativa de comunicarme, de decirte “te quiero”, de compartir más cosas juntos, porque hoy me he dado cuenta y he comenzado a cambiar cosas en mí, te veo con los ojos compasivos del amor, sabiendo que no pudiste brindarme algo que tu tampoco habías recibido y que te habías pasado la vida reclamando…

Querido trabajador de la luz, con el solo hecho de sincerarme con mi corazón he cambiado. Incluso lo he hecho en el transcurso de esta carta. ¿Cómo es?, ¿acaso uno se prepara toda la vida para éste pequeño instante en el que se produce el “despertar”?, ¿acaso uno adquiere en la vida oscuridades para luego transmutarlas en luz?… Creo que esas respuestas ya forman parte de una segunda carta; creo que esas respuestas las iré experimentando en mi corazón en la medida que vaya evolucionando en éste camino.

¡Gracias! una vez más…. ¡gracias!, ¡gracias! y ¡gracias!, porque ésta carta ha sido el camino hacia el despertar de una nueva luz en mi, y solo mirarte me ha hecho imaginar y discernir todas estas cosas… ver que tú vives de otra manera, verte caminar por la vida me ha hecho darme cuenta que se puede vivir en otra realidad.

Ahora te comprendo, ahora me sumo a tu sentimiento y al camino del despertar, y ojalá sean muchas personas más que estén sumándose ahora, en éste mismo momento, a activar su luz para el mundo, ya que esa energía es la que estoy seguro terminará creando una sociedad más pura, limpia y equilibrada de los sentimientos del pasado, aquellos que tanto daño nos han causado como humanidad y aquellos que apropiadamente decidimos transmutar ahora.

Querido trabajador de la luz, quizá nunca llegue a enviarte ésta carta, porque sencillamente escribirla me ha transformado en una nueva persona, quizá nunca llegue éste conocimiento a tus manos, pero una vez más quiero decirte “gracias” por transportar tu luz y hacer que el proceso de “despertar” de las personas sea ahora un adorado y honrado ejemplo en el planeta.

¿Qué les diremos a nuestros nietos, bisnietos, tataranietos, y futuros humanos que habitarán la tierra no dentro de muchos años?…

Que fuiste tú quien iluminó al planeta, que fuiste tú quien decidió cambiar la historia, que fuiste tú quien miró su interior y decidió cambiar, y que fuiste tú el corazón humilde y caluroso del planeta que ayudó a que gente como yo se decida hoy “despertar” y formar parte activa de la nueva humanidad.

Querido trabajador de la luz, ahora comprendo tu nombre: “trabajador de la luz”; ahora comprendo por qué GAIA te nombra así. Tú trabajas por la luz, tú trabajas por encender la luz allí donde hay oscuridad, es un trabajo, y un trabajo requiere de un compromiso. ¡Gracias, porque tu trabajo, tu compromiso, me ha ayudado a mi hoy a ver esa luz!, es decir que has logrado tu cometido que es: poner luz allí donde no la hay.

Querido trabajador de la luz, quizá esta carta nunca llegue a enviarse ya que ahora no sé si te escribo a tí o me escribo a mí mismo, ya que ahora me he transformado en ese trabajador de la luz que tanto ansiaba ser y que no me animaba. De todas formas… de todas maneras te digo que ya puedes desplegar tus alas…

Y así es.

Kryon

Canalizado por María José Bayard

(Buenos Aires – Argentina)

Canalizado por María José Bayard – 8 de Octubre de 2011

1 comentario:

  1. Un día vi a mi hijo de 23 años de edad. Después de 12 años de no verlo. Y le dije en un corto periodo de tiempo; lo que en eones jamás se le olvidará, dado a que se le regrabó en los Nimeos Energía lo siguiente:
    Somos inmortales, no morimos, le hablé de las multidimensiones, delante de su madre que basa sus creencias en la fe católica con ritos y demás. Ella no dijo nada, quizás no entendió pero mi hijo SI, lo vi en su silencio. A ella le ha costado 23 años entenderlo, pues es un mensajero de Luz. El se ha visto con muchos obstáculos. El karma me coloca en una posición ideal para ayudarlo a él y a su mamá practicando el Dharma y así ayudar a mi familia a despertar.
    Este mensaje de Kryon, me enseña esto, por eso es DIVINO y es para mí. Son Mentes Superiores, Hermanos Mayores, Conciencias Crísticas, Buddhas, Iluminados, Avatares, Boddisatvas, Bueno...hay mucho que aprender.
    Aquí los dejo. Hasta nuevo contacto.

    Me gusta pensar, sentirme y dirigirme como un mensajero de LUZ.
    Fernando Rojas Carrera.
    Heredia - Costa Rica
    Sábado 4 de mayo del 2 013

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...