6 de abril de 2013

Pescanova: el colapso financiero de un gigante

El consejo de administración de Pescanova ha decidido solicitar el concurso voluntario de acreedores al considerar imposible alcanzar, a corto plazo, un acuerdo con los acreedores y dado que su situación financiera presenta “riesgo de deterioro”.


En una comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la multinacional gallega sostiene que “en aras de la preservación de la continuidad empresarial” y de “la protección de los intereses afectados” ha acordado solicitar el concurso ante el Juzgado de lo Mercantil competente.

La de Pescanova es la historia de una multinacional compuesta por más de 160 empresas que se precipitó desde lo más alto en cuestión de días y que lucha por sobrevivir a sus deudas.

La caída comenzó con un apremio por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores para la presentación de sus cuentas anuales, que llegaban con retraso. Poco después, se anunciaba una deuda de unos 1.522 millones de euros. Pero eran más.

De hecho, la deuda del grupo alimentario podría llegar a 2.500 millones de euros, es decir, unos 1.000 millones de euros por encima de lo que figuraba en el pasivo auditado, correspondientes a operaciones que no estaban contabilizadas.

Saltaban todas las alarmas. Según datos publicados en su página web, Pescanova está presente en los 5 continentes, en más de 20 países y tiene una flota propia de más de 100 buques. Además, posee de 50 instalaciones de acuicultura y más de 30 plantas de procesamiento, donde se preparan más de 70 especies marinas, con las que se surten sus 16 marcas comerciales propias. Además, emplea a unas 10.000 personas. La caída de una empresa de estas características podría ser un desastre financiero.

A petición de la propia Pescanova, la CNMV suspendía cautelarmente la cotización en bolsa de la compañía ”por concurrir circunstancias que pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre el valor“. Sus títulos cerraban entonces a un precio de 17,4 euros, con un incremento del 4,5%.

‘Núcleo duro’ de acreedores

La banca acreedora de Pescanova se reunía para crear un comité de dirección (‘steering committee’) o ‘núcleo duro’ con las entidades bancarias que tienen mayor exposición con la firma gallega, mucha, dado que la deuda total del grupo Pescanova asciende a 2.500 millones de euros, según los datos de Centro de Información de Riesgos del Banco de España, y de estos, 1.600 millones corresponden a la matriz.

La Xunta de Galicia también reaccionaba ante el posible colapso de una “empresa clave” para el tejido productivo de Galicia. El conselleiro de Economía e Industria, Francisco Conde, afirmaba que la Xunta está dispuesta a apoyar tanto “institucional como económicamente” a Pescanova, aunque esperarán a conocer las “necesidades reales” de la empresa. “La Xunta acompañará a Pescanova, al igual que está acompañando a otras empresas en la medida de sus capacidades”, aseguraba Conde.

El consejo de administración, tras trece horas de reunión este jueves, recalcaba en un comunicado a la CNMV que tiene “la firme voluntad” de presentar, en el curso del procedimiento, una propuesta de convenio a sus acreedores que “garantice la salvaguarda de los derechos e intereses” de sus trabajadores, acreedores y accionistas y “la gestión continuada” de Pescanova.

El consejo también ha decidido solicitar la revocación del nombramiento de BDO como auditor para la verificación de sus cuentas anuales individuales y consolidadas del ejercicio 2012, aún pendientes de presentación, así como la designación de un auditor “forensic” elegido entre las principales firmas de auditoría.

El anterior consejo extraordinario terminó con un intercambio de desmentidos, por medio de comunicaciones de hechos relevantes a la CNMV, entre la compañía y los consejeros más críticos con la gestión y con la que consideran falta de transparencia con la que se ha llevado la empresa gallega. Los críticos reclamaban para esta reunión los datos económicos de la situación actual de Pescanova tras un mes de preconcurso de acreedores.

Concurso de acreedores

Este recurso se utiliza cuando un deudor (normalmente una empresa) considera que no puede hacer frente a los pagos que debe a múltiples acreedores. Declararse en concurso voluntario de acreedores impide que los acreedores puedan iniciar acciones judiciales contra la empresa que se declara y paraliza los que haya en marcha. Además, suspende la acumulación de los intereses de la deuda.

El concurso voluntario de acreedores permite además llevar a cabo negociaciones sobre la deuda durante cinco años y permite unificar en un solo proceso todas las deudas y acreedores, mediante la presentación de convenios.

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