24 de septiembre de 2016

La verdad sobre los esqueletos gigantes de los montículos indígenas de América del Norte

Durante los últimos años ha surgido una gran controversia acusando al Instituto Smithsoniano (y a un grupo de escépticos y arqueólogos) por encubrir el descubrimiento de cientos de esqueletos gigantes encontrados en los montículos indígenas de los nativo americanos. Jin Vieira es uno de los pioneros en dar a conocer cientos historias sobre esqueletos gigantes luego que se interesara en el tema al visitar varias cámaras de piedra en el norte de EE.UU. Hasta la fecha, Vieira ha recolectado cerca de 1,500 artículos de periódicos y libros publicados entre el siglo 19 y principios del siglo 20. En los registros está escrito que los esqueletos tienen un tamaño que va desde los 2 hasta más de 5 metros de altura.
Una de las plataformas de los montículos en Etowah, Georgia, EE.UU. Un reporte del Smithsoniano de 1887 revela el hallazgo de 7 esqueletos gigantes enterrados allí. Una de las plataformas de los montículos en Etowah, Georgia, EE.UU. Un reporte del Smithsoniano de 1887 revela el hallazgo de 7 esqueletos gigantes enterrados allí. Vieira comenzó a publicar los artículos, uno a la vez, cada día en su página de Facebook llamada Your Daily Giant. Subsecuentemente, tras varias publicaciones con buena acogida, los escépticos blogueros no se hicieron esperar.

Uno de los detractores, Jason Colavito, proclamó que los reportes publicados eran malas interpretaciones de huesos de mastodonte o mamut o bien meras falsificaciones. El escéptico también argumentó que la paleopatología moderna podía explicar algunos de los reportes debido a que el repetido congelamiento y descongelamiento de huesos enterrados era «suficiente para convertir un cuerpo promedio en uno gigante». Ambas aseveraciones de Colavito serán refutadas con creces en las siguientes líneas. En febrero de 2014, Andrew Collins y yo comenzamos una investigación detallada de los numerosos reportes de gigantes. Visitamos multitud de sitios con montículos, hablamos con varios arqueólogos, y rastreamos muchas de las historias de esqueletos gigantes hasta su fuente. Lo que encontramos es tan intrigante y tiene un alcance tal que decidí escribir un libro intitulado: «Ruta de Almas: El Viaje de la Muerte Nativo Americano; Cygnus, Orión, la Vía Láctea, Esqueletos Gigantes en Montículos, & el Smithsoniano». El título refleja nuestro propósito original, i.e., detallar la nueva información acerca de los misteriosos símbolos hallados en los artefactos desenterrados en montículos y lo que significan de acuerdo a las creencias sobre la muerte de los nativo americanos, además de indagar hasta su origen las historias sobre «esqueletos gigantes». En este artículo, nos centraremos solo en los descubrimientos de osamentas.


Tapa del libro (disponible en Amazon). Tapa del libro (disponible en Amazon). Tumbas de Gigantes … A diferencia de lo que dicen los escépticos, encontramos algunos fraudes en los reportes y detallamos algunos importantes en el libro. El más llamativo de ellos fue el de «Los Gigantes de Florida, Tampa», reportado en los periódicos entre 1922 y 1927. También encontramos que otros reportes simplemente se fueron desvaneciendo en el olvido. Esto último implica que eran historias obtenidas típicamente de segunda o tercera mano donde alguien le contaba a alguien que en cierta excavación se habían desenterrado esqueletos de generosas proporciones. Las pistas para este tipo de publicaciones siempre terminaban donde habían empezado, lo que usualmente significa una historia compilada gracias a las remembranzas de los residentes locales.


Un esqueleto fotografiado antes de ser enterrado nuevamente, en Moundville, Alabama, 1987. Este no era un «gigante». Un esqueleto fotografiado antes de ser enterrado nuevamente, en Moundville, Alabama, 1987. Este no era un «gigante». También notamos que muchos sitios de Internet y algunos libros que tocan irresponsablemente el tema de los esqueletos gigantes, agregan oraciones y «hechos» a la fuente original. Muchos supuestos hallazgos de esqueletos «gigantes» publicados en la red no están correctamente rotulados. Por ejemplo, fotografías de un presunto esqueleto gigante excavado en Serpent Mound, no pertenece a ese montículo y el «gigante» es una imagen de un esqueleto normal desenterrado en Chillicothe. Otras tantas historias eran enigmáticas y sus caminos llevaban a múltiples fuentes, pero, a fines prácticos, no representaban ninguna prueba que se pudiera considerar contundente. No obstante, el hecho es que una proporción substancial de los viejos reportes de esqueletos gigantes fueron escritos fácticamente y con evidencia arqueológica que los respalda. Uno se da cuenta que ciertos arqueólogos modernos y algunos detractores de sillón detestan este último hecho de tal manera que aborrecen a cualquiera que se atreva a tomarse el tema en serio

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